Balance y líneas de desarrollo del Plan Vasco de la Cultura


Ramón ZalloRamón Zallo. Asesor de la Consejera de Cultura del Gobierno vasco

El Plan Vasco de la Cultura (KEP-PVC) ha tenido un rol vertebrador de las políticas culturales del Gobierno Vasco para el periodo 2004-2007 y un rol orientativo de las políticas del resto de instituciones y de las decisiones de los sectores culturales. Ha funcionado razonablemente bien aunque con algunos retrasos.

El KEP no es un edificio conceptual para hacer lo mismo que se hacía antes sino una guía, y además revisable, para mejorar las viejas políticas y desarrollar nuevas. La evaluación bienal del Plan por líneas estratégicas y acciones, así como la propuesta 2007-2008 se presentó, en el Consejo Vasco de la Cultura en su sesión de noviembre de 2006.

Avances, algunos cualitativos

Las novedades en este periodo han sido importantes. Desde el primer momento se vio que era la propia Administración la que tenía que cambiar para llevar adelante nuevas políticas culturales. Romper con las inercias institucionales cuesta pero se ha hecho en dos sentidos: estableciendo los nuevos organismos estructurantes de gestión de la cultura contemplados en el Plan y, en segundo lugar, creando instancias de colaboración con ámbitos institucionales antes ajenos a la cultura.

En ese camino, en primer lugar, se abordó la asignatura pendiente de la información y estadística cultural (el Observatorio); la sistemática coordinación y transversalidad entre Departamentos de Gobierno y con las Diputaciones, capitales y EUDEL en la Comisión Interinstitucional (todos los meses se reúne concertando líneas de trabajo); se ha democratizado la política cultural (participación de los sectores en la definición de la política cultural a través del renovado Consejo Vasco de la Cultura con un perfil más ejecutivo y diverso y con más de una docena de Grupos de trabajo); se abrirá pronto el capítulo internacional (Instituto Etxepare a aprobar mediante ley este año).

Como temas pendientes en este ámbito está, en primer lugar, la remisión al Parlamento de un proyecto de Ley para la creación de un Instituto de Artes e Industrias Culturales, con un consejo asesor mixto, que sería corresponsable tanto de decisiones estratégicas como de la gestión del sistema de ayudas con el Departamento de Cultura. Sería una decisión trascendente: un nuevo modo de gestión de la cultura (en coparticipación) y conllevaría más recursos humanos y materiales para Cultura. Y, en segundo lugar, queda recabar los consensos necesarios para la puesta en marcha de un Consejo Vasco de la Comunicación Audiovisual, tal y como aparece en los compromisos del Gobierno en esta legislatura.

Y, en segundo lugar, los sectores reclamaban más centralidad para la política cultural en la era de la diversidad y del conocimiento y una política cultural que fuera más allá de las necesarias herramientas tradicionales de la política cultural (subvenciones e inversiones en equipamientos). Por ello se abrieron instancias de colaboración: con Educación una mesa para estudiar la eventual puesta en marcha de una Escuela Superior de Artes Escénicas. Con Industria y la SPRI, además de su participación en la Comisión del Audiovisual (CIVAL) y su fuerte compromiso en el Cluster del Audiovisual –tras la elaboración conjunta del Libro Blanco del Audiovisual- se han estudiado vías para la colaboración en el campo de la artesanía. Con Vivienda y Asuntos sociales se está trabajando en orden de una unidad didáctica sobre Euskal Herria y su cultura para los inmigrantes. Con la UPV se ha colaborado en la presentación de solicitud de Master en Artes del Espectáculo ante el Ministerio de Educación en julio del 2006. También se producirá en el 2º Contrato Programa con EITB del 2007-2011 que compromete la financiación publica al cumplimento de unas finalidades tasadas en orden a la información, a la promoción cultural, al euskera, al acceso social o al apoyo al sector audiovisual.

Hay desarrollos normativos en marcha como son los proyectos de ley -ya en comisión o ponencia en Parlamento- de Bibliotecas y la Ley de Museos… o el decreto de TDT local publicado en noviembre del 2006 con sus pliegos. Y están en fase de desarrollo un borrador de Ley de Archivos que generaría el Archivo Nacional para el que ya se ha determinado sede; o un borrador de decreto para las 34 nuevas FM que el Plan Técnico ha asignado a la CAE. Naturalmente el desarrollo de los organismos de cabecera, como el Consejo Vasco de Bibliotecas, la Biblioteca de Euskadi, el Plan de Museos o el Archivo Nacional, requiere previamente la aprobación de las leyes correspondientes y que están en fase de aprobación o de desarrollo.

En el campo de las infraestructuras las dotaciones para el desarrollo del Plan Vasco de Infraestructuras Culturales 2004-2007, han tenido un presupuesto de 46,5 millones para el 2006 y de 26,2 millones para el 2007 y que financiarían la Biblioteca de Euskadi (Donostia), el Archivo Histórico de Euskadi (Bilbao), el Centro Internacional de Cultura Contemporánea (CICC) o más conocido como Tabacalera (Donostia) y el Palacio de Congresos y de la Música (Gasteiz) pendiente de consensos políticos y otras infraestructuras (Ekain, Filmoteca Vasca, Catedral de Santa María (Gasteiz), Museo Arqueológico de Álava, Museo Balenciaga (Getaria), Añana, Ipupomamua Mintzola Museo Marítimo…). En la actualidad se estudia qué infraestructuras formarán parte del nuevo plan a presentar en el 2007 para un nuevo cuatrienio.

En el plano de programas concretos se han mejorado los sistemas de ayudas al lado creativo en fonografia, cortos o cine en Internet, o a la danza, o a la literatura en castellano, ampliando temáticas como el multimedia, y se encara el apoyo a otras manifestaciones como el cómic. Junto al desarrollo normativo en nuevas tecnologías (Decreto de TDT local) se ha irrumpido más allá de la subvención en el campo de la financiación (el decreto de financiación del audiovisual desde el 2004 de 9 millones de euros de prétamos a bajo coste ampliables a 15 para el sector audiovisual, está en estudio hoy con Vicepresidencia para su extensión a otras áreas) o la fiscalidad. Se ha hecho un importante esfuerzo para la ampliación y reforzamiento de la red de teatro SAREA. El apoyo a giras musicales y a las ferias ha continuado, al igual que el apoyo a catálogos promocionales en música o audiovisual (con los programas Kimuak y Niniak, por ejemplo). Se han canalizado conflictos interpretativos (el famoso 5% de los ingresos de ETB para el audiovisual creativo independiente). Complementariamente el desarrollo de EIKEN, el cluster de audiovisual con casi 40 empresas traza un camino a seguir, eso si salvando las proporciones.

La política de ayuda a la artesanía que es una competencia foral está en fase de observación de buenas prácticas para que cada Diputación mejore su normativa anual, así como la extensión de la política de semilleros a los nuevos artesanos o la promoción de puntos de ventas del sector artesanal especialmente en las capitales o la definición de ferias prioritarias.

En Patrimonios, ya están acabados compromisos como el Mapa de Lectura Pública, el Catálogo Colectivo de las bibliotecas públicas, el carnet único de socio para toda la red o la red on line de Bibliotecas públicas, así como el desarrollo de la bibliografía vasca en la red y la web donde se aloja la Biblioteca digital. La digitalización de los patrimonios avanza en todas las instituciones (Eresbil, Filmoteca, Bibliotecas, Archivos) aunque está pendiente un modelo homogéneo de almacenamientos, acceso e intercambiabilidad de información a escala de toda la documentación institucional.

Algunas debilidades
Tras el desarrollo de la I Conferencia de Políticas Culturales (noviembre del 2005), los contactos con los agentes y la ampliación de análisis sectoriales concretos, de haberse formulado hoy, el KEP-KEP sería aún de mayor precisión y complejidad que el del 2004. Sería menos rígidamente sectorial y más transversal; hubiera abordado temas que por su calado político (el sistema comunicativo) o gran complejidad (la educación artística y cultural o la evaluación de las propias políticas culturales de las administraciones), o insuficiente experiencia o gran incertidumbre (desarrollos precisos de las temáticas de la cultura digital) no estaban entonces maduros. Hoy se vería con más realismo lo que pueden hacer otras áreas de la Administración ajenas a Cultura; y sería hoy más concreto en acciones que, de todas maneras, ahora se abordarán en los GT como resultado de los informes.

A pesar de todo ello es un muy buen plan estratégico que se ve a sí mismo como abierto y transformable desde los GT. Los problemas vendrían en todo caso de su no aplicación.

Hay, con todo, algunas debilidades a señalar:

a) Una insuficiente conciencia de los agentes sobre la problemática. Todavía estamos en la cultura micro de pura reivindicación de subvenciones en perjuicio de una reflexión estratégica general y sectorial compartida y concertada. La esperanza está en que la nueva configuración de los Grupos de Trabajo, con una potente secretaría para gestionarlos, permita atinar en las medidas y hacer el seguimiento del nivel de ejecución de las Administraciones.

b) Unas estructuras decisionales y de gestión, aún con una limitada adaptación o con un funcionamiento más lento que el ritmo que requieren las necesidades. En este plano la puesta en pie del Instituto de Artes e Industrias Culturales y del Observatorio Vasco de la Cultura es clave.

c) Los presupuestos mejoran pero aún no están a la altura de los diagnósticos del KEP que calificaban al sector como estratégico. Si en el 2005 y 2006 fueron continuistas, los 50,197 millones de euros que irán para Política Cultural en sentido estricto en el 2007, significan 5 millones de incremento (11%) respecto al presupuesto definitivo del 2006. A ellos hay que añadir 1,7 millones más en forma de algunas subvenciones para actividades concretas -y que van en el concepto de Estructura- así como los 7,5 del Plan Especial de inversiones económicas y sociales para el Archivo Histórico, lo que totalizarían para actividades de creación, difusión y patrimonio cultural, unos 60 millones.

Explorando nuevas vías

A petición de los sectores culturales, otra de las premisas del KEP era la exploración de nuevos campos como el capital riesgo, la financiación ad hoc, la renovación de la fiscalidad….Y se asumió el reto sabiendo que unas vías pueden resultar necesarias y viables, y otras poco útiles o inviables. Unas se han abierto de manera interesante (promoción y financiación), y otras se cierran (capital- riesgo) porque no llevan a ningún lado. Y eso no es, de ninguna manera, un fracaso sino asumir una responsabilidad y el riesgo consiguiente, en lugar de la conservadora repetición de las mismas vías sin probar nuevos caminos en beneficio de nuestra cultura. Es aplicar el principio de creatividad inherente a la cultura a la propia práctica de la política cultural.

Se requieren vías específicas para el sostenimiento de las culturas, pero eso puede tratarse de dos maneras distintas: con medidas extraordinarias ad hoc, o bien adaptando al ámbito cultural las medidas horizontales ya ensayadas en otros sectores. Es esta segunda vía la que hoy puede tener más consensos interinstitucionales (Cluster, financiación del audiovisual y de otras actividades culturales, adaptación de la fiscalidad…) y que implica Decretos o desarrollos normativos formulados y gestionados en buena parte desde Cultura sí, pero adaptando experiencias ajenas (abrir la vía de los asesoramientos a empresas o creadores con un proyecto, rigor en los reembolsos financieros...).

Se ha hecho mucho trabajo pero queda todavía mucho camino por recorrer.

Fecha de la última modificación: 02/03/2007
Euskadi, bien común