El valor público de la cultura (2018)

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Por una parte, se requieren argumentos que muestren sus beneficios, que contribuyan a justificar su utilidad, a convencer a quienes tienen responsabilidades políticas sobre la conveniencia de seguir apostando por la cultura. Ponen el foco en la tensión entre la retórica pública y la práctica institucional. Es un planteamiento instrumental, en cierto modo defensivo. Por otra parte, la sensación de cierta falta de legitimación de la cultura en la sociedad, de un déficit de percepción social de la cultura, ha generado desencanto en el sector, volviendo a plantear las cuestiones elementales. Puede ser que el desinterés por la cultura que percibimos sea en realidad una desinstitucionalización de la cultura, como señala Marina Garcés. Reflexionamos en torno a su sentido, a su razón de ser, a su capacidad emancipadora, sobre la importancia que tiene por sí misma. Sobre su valor intrínseco.

La primera de las aproximaciones se dirige principalmente a dar razones al estrato político y a quienes se dedican a la gestión cultural; la segunda busca el vínculo con la ciudadanía a partir de su vivencia personal. Ambas conviven, aunque en los últimos años la parte instrumental haya tenido mayor presencia y repercusión. Han proliferado los estudios e investigaciones sobre impacto económico y social. Y el eco que tiene la cultura en los medios de comunicación suele estar asociada a este tipo de efectos.

El Observatorio Vasco de la Cultura-Kulturaren Euskal Behatokia, aborda así un estudio que pretende situar la cuestión del valor público de la cultura en el centro de la reflexión. Se trata de plantear el problema de fondo sin dar nada por hecho y de buscar razones que contribuyan a plantear un argumentario en favor de las políticas públicas culturales.

El valor público de la cultura (2018) [pdf, 3,2 MB]

Euskadi, bien común